Uno de los mayores aportes que la industria automotriz alemana ha hecho a la seguridad vial son los frenos ABS, Anti-lock Brake System, o sistema de frenos que no se bloquean. Hay que decirlo, fueron los ingenieros de Mercedes-Benz quienes a principios de los años 80 lo introdujeron como equipo de serie en un Clase S, aunque desde 1978 Bosch ya tenían la patente.

A partir del uso de este sistema, si bien se han desarrollado otras ayudas al conductor, también se han creado algunos mitos a su alrededor. Se basa en la necesidad de evitar que las ruedas se bloqueen durante la frenada pues cuando esto sucede se pierde el control del vehículo. Por esta razón es importante aclarar que la función principal para lo cual fueron creados los ABS fue para permitirle al conductor maniobrar durante la frenada y así poder eludir obstáculos.

Los ABS consisten en la disposición de unos sensores de velocidad en cada una de las ruedas para que capten el bloqueo, envíen una señal a un módulo de control y éste, a su vez, dé una orden electrónica a un cuerpo de válvulas. Este último módulo libera momentáneamente la presión del líquido de frenos para que la rueda se desbloquee y así sucesiva e intermitentemente hasta que el vehículo se detenga completamente.

Esta operación de presionar y liberar los frenos es tal que el conductor la siente en el pedal al punto de que algunos inexpertos se asustan y, en lugar de seguir presionándolo, lo sueltan, lo cual desemboca en un accidente.

Gracias a su comprobada efectividad en la mayoría de los casos, el sistema ABS ha venido implementándose en prácticamente todo tipo de vehículos, desde los de la categoría mini, automóviles de pasajeros, camionetas de reparto, hasta tractomulas, incluyendo las motocicletas.

Es más: es obligatorio como equipo de serie en todos los automóviles de turismo fabricados en la Unión Europea a partir del 1 de julio de 2004.

Evolución

Con el desarrollo de las ciencias informáticas a partir de los años 90, los ABS han venido evolucionando vertiginosamente al punto de que hoy son considerados como equipos de asistencia a la conducción.

Es así como en la actualidad cuentan con funciones de compensación del frenado en función de la carga del vehículo, pues en la medida en que esta aumenta, unos sensores captan la novedad y hacen actuar las válvulas que aumentan la capacidad de frenado de las ruedas traseras.

Además, con el ABS también se puede controlar la tracción de las ruedas motrices porque si comienzan a patinar, los frenos pueden entrar a limitar esa anomalía y dosificar la potencia para una marcha más segura.

Unido a lo anterior, con el sistema ABS también se puede prevenir un descenso descontrolado por una pendiente pronunciada, así como la descolgada del vehículo en una subida muy empinada.

Por último, la Federación Internacional del Automóvil recomienda el consumo de vehículos y motos que vengan equipados de fábrica con el Control Electrónico de Estabilidad –ESC, luego no se entiende por qué las autoridades nacionales insisten en catalogarlos como accesorios y gravarlos con 35% de arancel.

Beneficios

Los beneficios del ABS son claros: las distancias de frenado pueden reducirse hasta en un 15%; la fuerza aplicada al pedal de freno no debe ser modulada para evitar bloqueos pues el ABS la regula automáticamente; durante una frenada de pánico las llantas continúan girando, pero controladamente, para permitir la maniobrabilidad del vehículo mientras se reduce la velocidad.

Sin embargo, según estudios de la agencia estadounidense para la seguridad en carretera -NHTSA, en terreno despavimentado su efectividad se reduce hasta en un 26%, pues es ahí cuando el labrado de las llantas tiene que apoyarse pleno sobre el cascajo para lograr la detención. Pero si el ABS comienza a actuar, se obtiene el efecto contrario y se alarga la distancia de parada. Por esta razón algunas motocicletas de alta cilindrada vienen equipadas con la posibilidad de desconectarlo.

Ahora bien, desde la óptica estadística, estudios realizados por la agencia nombrada y por el Instituto Japonés para la Investigación de Accidentes de Tránsito coinciden en que, sin importar las condiciones de la vía, de cada tres vehículos accidentados uno tiene frenos ABS mientras que los otros dos no, lo cual demuestra su decisiva eficacia.