En Brasil, los pasos marcados y precisos de la Samba se han transformado en patrimonio cultural. Con movimientos suaves y con mucha gracia, el Kabuki es una de las representaciones artísticas de Japón. En Resende, en el Complejo Industrial de Nissan, Samba y Kabuki son dos robots que protagonizan un envolvente y tecnológico “baile” en el área de pintura de plásticos.

En la cámara de pintura, Samba y Kabuki comparten el espacio con otros dos robots y dos operadores por turno. Las manos humanas aplican el Primer en las piezas automotrices, posteriormente siguen a la próxima etapa que es la aplicación de la Base; es allí donde se lleva a cabo “el baile”. Samba y Kabuki le ponen color y personalidad a las partes, para después recibir el barniz por parte de otra pareja de robots.

Las tres etapas de pintura se dan en secuencia, sin necesidad de esperar el secado entre ellas, gracias a un sistema automatizado e innovador denominado “3 Wet“. Ese sistema hace que el proceso sea más sustentable, seguro y productivo una vez que permite la reducción del consumo de energía y de la pérdida de materiales.

Todos los días, pasan por Samba y Kabuki cerca de 560 conjuntos —aproximadamente 32 por hora. Estos conjuntos están formados por parachoques delanteros y traseros, molduras de las cámaras de retroceso y capas de los retrovisores. Samba y Kabuki son fundamentales para que el área de pintura de plásticos reduzca el tiempo en todo el proceso y desperdicie menos materiales.

Samba y Kabuki son las estrellas del tercer video de la serie “RE-Bot: La familia de robots de la fábrica de Nissan en Resende”, que presenta algunos robots del Complejo Industrial de Nissan. La tecnología y la innovación son elementos clave de la marca nipona. Como resultado, sus vehículos garantizan la calidad japonesa que permanece durante todo su ciclo de vida.