Temporadas de lluvias como las que se viven actualmente en Colombia, son un indicador para que los conductores se aseguren de tener sus llantas en óptimas condiciones y extremen precauciones a la hora de conducir.

Es necesario tomar en cuenta que, durante estas épocas en la que se presentan lluvias fuertes, uno de los mayores riesgos a los que se exponen los conductores es al fenómeno denominado hidroplaneo, una situación riesgosa que pudiera presentarse al circular a cierta velocidad sobre caminos pavimentados con grandes acumulaciones de agua.

El hidroplaneo se genera cuando las ranuras de la banda de rodamiento en una llanta, no logran expulsar de forma rápida el agua que se concentra debajo de ella, provocando menor adhesión a la superficie y una pérdida repentina del control del vehículo. Por ello Bridgestone, líder mundial en la fabricación de llantas y otros productos diversificados, brinda cuatro consejos estratégicos que ayudarán a mantener la seguridad durante la conducción en épocas de lluvias:

1) Revise el nivel de desgaste de las llantas: para que la adherencia del vehículo en el pavimento mojado sea óptima, las llantas deben estar en buen estado y SIN rebasar el indicador de desgaste señalado en la banda de rodadura. Es importante reemplazarlas inmediatamente si está expuesta y es visible fácilmente.

2) Verifique la presión de inflado de las llantas: este factor juega un papel fundamental para garantizar un correcto desempeño de las llantas sobre superficies mojadas; ya que permite mantener el contacto óptimo con la superficie y reducir los efectos del hidroplaneo parcial o total.

3) Rote las llantas de manera periódica: las llantas presentan diferentes niveles de desgaste dependiendo de la posición en la que se encuentran montadas. Una rotación adecuada, asegurará que las cuatro ruedas adquieran un desgaste uniforme y óptimo para su desempeño, aún sobre superficies mojadas.

4) Disminuya la velocidad: rebasar los límites establecidos aumenta las probabilidades de que se presente un fenómeno de hidroplaneo. A mayor velocidad de conducción sobre superficies mojadas, mayor será la cantidad de agua que la llanta tenga que desplazar y menor será el control que se tenga sobre el vehículo.

Conducir a una velocidad menor a 50 km/h permite que las llantas desplacen el 100% del agua que existe sobre el camino; mientras que superar los 90 km/h puede provocar una acumulación excesiva de agua entre la superficie y la llanta, generando que los neumáticos tarden mayor tiempo en drenarla, se pierda adhesión a la superficie y se reduzca la capacidad de frenado.

“Extremar precauciones al momento de conducir, así como utilizar las llantas en buen estado y con la presión de inflado correcta, permitirá a los conductores minimizar los riesgos del hidroplaneo y mantener una conducción segura”, comentó Carlos Mondragón, Gerente de Ingeniería de Ventas para Bridgestone Latinoamérica Norte, BS-LAN.